Las tiradas “de la Cometa” se situaban en torno a doscientos ejemplares que no eran idénticos porque podían componerse con distintos tipos de papel e incluir un número variable de láminas originales. Siempre se respetaba la excepción de imprimir un único ejemplar en papel Japón nacarado; a otros les correspondía papel Japón antiguo o papel Japón imperial, pero la tirada más numerosa se hacía sobre papel Arches con la filigrana de la Cometa. Nuestro ejemplar, numerado como 186, se compuso en caracteres Bembo sobre papel de hilo Guarro, combinación reservada para los números 35 al 200 de la tirada. Se conserva en rama, 27 pliegos sueltos acogidos a unas tapas en cartoné de color crema. Tipográficamente, la edición es exquisita: a las quince litografías de Mompou compuestas con el tamaño de la caja de escritura, debe añadirse un inspirado reparto de tintas que reserva el azul para títulos, cabeceras y paginación, el gris para las iniciales capitulares y el negro para el texto. Por lo que respecta al contenido, este Platero ofrece los 138 capítulos que Juan Ramón consideró definitivos en 1917, cuando la editorial Calleja publicó una edición que superaba los 63 capítulos que el autor había dado a la imprenta por primera vez en 1914.
“Ediciones de la Cometa”, colección de la editorial Gustau Gili vigente entre 1930 y 1947, supo conciliar en sus tiradas el concepto de obra clásica con el diseño gráfico más vanguardista del momento. Tradición y modernidad. Ese concierto aún se prolongaría en otra serie, “Ediciones Armiño” (1940-1951), otra prueba de la magnífica labor editorial de la familia Gili en la producción de libros de bibliofilia.
Si Platero y yo forma parte del patrimonio universal de las mejores letras, la tirada que nos lo conserva en “la Cometa” no hace menos por afirmar el texto de Juan Ramón en ese limbo inmortal que solo corresponde a los mejores logros del hombre.