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Fernando Brambila: de la expedición Malaspina a los Reales Sitios

Fernando Brambila (Cassano d’Adda, 1763-Madrid, 1834) fue un virtuoso del dibujo y pintor de corte durante los reinados de Carlos IV y Fernando VII. Su trabajo más representativo son sus vistas de los Reales Sitios, aunque también tuvo una interesante carrera como dibujante en expediciones científicas y como cronista gráfico durante la Guerra de Independencia. 


La Real Biblioteca guarda una nutrida colección de sus obras con ejemplos de sus diferentes etapas. Algunas de las más representativas pueden verse en la exposición Fernando Brambila, pintor de los Reales Sitios (29 may.-12 oct. 2026) en la Galería de las Colecciones Reales de Madrid. 

 

Los comienzos: la expedición Malaspina 


Brambila vivía en Milán cuando en la primavera de 1791 le propusieron unirse a la expedición científica de Alejandro Malaspina, que estaba financiada por Carlos III. Sus barcos recorrieron diferentes regiones de América, Asia y Oceanía entre 1789 y 1794. El pintor aceptó y viajó hasta Acapulco para unirse a las corbetas Atrevida y Descubierta como dibujante. Durante la travesía realizó vistas panorámicas de puertos, ciudades, paisajes y dibujos de especies naturales.  


De esta etapa, la Real Biblioteca conserva una estampa de la corbeta Atrevida delineada y grabada por Brambila en 1798 (Signatura: ARCH3/CAJ/22 (104)). Se trata de una aguatinta a la resina sobre plancha de cobre impresa en papel verjurado donde aparece una imagen del barco cruzando el Pacífico sur, probablemente a la altura del cabo de Hornos, rodeado de bancas de hielo, la noche del 28 de enero de 1794.

 

El regreso a España y las aguatintas de las Ruinas de Zaragoza


En 1799, Brambila fue nombrado Pintor, Arquitecto y Adornista de su Real Cámara por Carlos IV. A partir de entonces, desarrolló el resto de su carrera en España.

 
En 1808, tras el Primer Sitio de Zaragoza durante la Guerra de la Independencia, fue llamado por el general Palafox junto al pintor Juan Gálvez (1774-1847) para tomar apuntes al natural de los desastres causados por las tropas napoleónicas en la ciudad. 


Aunque todas las estampas aparecen firmadas por ambos artistas, Rafael Contento Márquez, en su obra Las ruinas de Zaragoza de Gálvez y Brambila: una epopeya calcográfica, indica que parece que hubo un reparto de tareas. Por un lado, Juan Gálvez sería el responsable de los retratos de los protagonistas de la defensa de la ciudad: el general Palafox, Agustina de Aragón o Mariano Cerezo, entre otros, y de los dibujos con figuras humanas en primer plano. Y, por otro, Brambila sería el responsable de las vistas arquitectónicas y de las ruinas. 


Las láminas de Brambila son un ejemplo de su dominio de la perspectiva y del paisaje urbano. En ellas llaman la atención la profundidad de campo, el uso de las sombras y el empleo de la aguatinta. 


Tras el segundo sitio y la caída de la ciudad, ambos artistas se refugiaron primero en Madrid, donde continuaron el grabado de las planchas en condiciones precarias, y finalmente se trasladaron a Cádiz, donde prepararon y publicaron 36 estampas entre 1811 y 1813 con el apoyo de la Escuela de Nobles Artes. Estas se vendieron mediante un sistema de suscripción anunciado previamente con entregas de tres estampas.


La serie tiene un importante valor histórico porque constituye el primer reportaje gráfico español de una guerra contemporánea. Su objetivo fue tanto documental como propagandístico; ensalza la resistencia de Zaragoza y la fidelidad a Fernando VII con el fin de construir un relato patriótico. 


Para la exposición de la Galería de las Colecciones Reales se han elegido dos de las estampas más representativas pertenecientes a la edición de 1925 del Marqués de Rubí en Madrid.

 

La edición del Marqués de Rubí consiste en una carpeta con ocho aguafuertes grabados por Brambila y Juan Gálvez entre los años 1791 y 1814 que tuvo una tirada de 150 ejemplares y de la que la Real Biblioteca conserva el primer número. Esta edición no solo incluye ejemplos de la serie Las ruinas de Zaragoza, sino también otras dos estampas de diferente temática que también pueden verse en la muestra: 

La obra incluye un texto introductorio donde se explica que la edición fue posible gracias al hallazgo fortuito de unas planchas de cobre de Brambila y Gálvez que se daban por perdidas. Actualmente estas planchas se conservan en la Calcografía Nacional. 

De los grabados originales de la colección Las ruinas de Zaragoza se realizaron pocas pruebas y una reducida edición en 1814, de la que hoy se conservan muy pocas series completas. Por este motivo, a partir del hallazgo de las planchas de cobre, el marqués de Rubí decidió reimprimir las seis pertenecientes a la serie original junto con otras dos de dibujos de diferente temática realizados también por Brambila y Gálvez. El responsable de la estampación fue el maestro Adolfo Ruipérez.

La Real Biblioteca conserva un ejemplar encuadernado con 16 estampas de la serie original de Las ruinas de Zaragoza impresa en Cádiz en 1812, que no está presente en la exposición (Signatura: VIII/M/183). En uno de los grabados de esta serie incompleta, aparecen representados Brambila y Juan Gálvez dibujando las ruinas; esta es la única imagen conocida del pintor lombardo. Las estampas están encuadernadas con encuadernación holandesa de época de Alfonso XIII, como puede identificarse en la cifra real dorada que hay en el pie del lomo.

 

Teórico de la perspectiva y decorador


En 1814, al regresar a Madrid desde Cádiz, Brambila fue nombrado director de Perspectiva de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando. En este tiempo, realizó grabados como pintor de cámara y decoró estancias del Palacete de la Moncloa y edificaciones de recreo en los jardines del Buen Retiro.


En 1817 publicó, en la imprenta madrileña de Joaquín Ibarra, impresor de cámara, el Tratado de principios elementales de perspectiva, un libro dirigido a sus alumnos de la Academia y del que la Real Biblioteca conserva dos ejemplares. El ejemplar con signatura: XIX/6345 puede verse en la exposición. Se trata de un texto breve de 27 páginas en tamaño 4º.

 

Otra de las obras expuestas es el libro publicado en 1929 por Joaquín Ezquerra Bayo, El Palacete de La Moncloa : su pasado y su presente (Signatura: INF/2964), que se trata de un catálogo conmemorativo de la restauración del antiguo Palacete de La Moncloa culminada en 1929, que en tiempos de Brambila era uno de los Reales Sitios que había pertenecido a la Corona. La lámina elegida es la VIII y representa la reproducción de una pintura al temple de la Fuente de las Damas que estaba ubicada en la antesala de lacayos del edificio y había sido realizada por el pintor italiano.

 

El palacete fue destruido pocos años después de la restauración, durante la Guerra Civil, por lo que el catálogo resulta un testimonio indispensable para conocer cómo era el palacio antes de la contienda.  


Pintando los Reales Sitios


En 1821 Fernando VII encargó a Brambila una serie de vistas de los Reales Sitios para decorar sus palacios. El italiano realizó 95 pinturas al óleo que le ocuparían hasta su muerte en 1834. Para llevarlas a cabo, se trasladó a cada uno de los lugares. El primer destino fue el Real Sitio de San Ildefonso, donde contó con la ayuda del pintor Rafael Tegeo para representar escenas de vistas generales y de las fuentes de La Granja. 


En 1822 se trasladó a El Escorial, donde produjo una veintena de cuadros con vistas panorámicas del monasterio y espacios interiores como la iglesia, la biblioteca, la escalera principal, la sacristía o el panteón. 


Entre 1822 y 1829 su salud se fue deteriorando y solicitó con frecuencia licencias para tomar aguas y baños minerales para recuperarse. 


En Aranjuez pintó varias vistas entre 1828 y 1829, donde destaca la presencia de visitantes en los jardines realizando actividades de ocio. 


Por último, los óleos de Madrid muestran el Palacio Real, el Buen Retiro, el Palacete de la Moncloa y otros lugares emblemáticos de la ciudad, como el Museo del Prado. 


Entre los años 1827 y 1833, el Establecimiento Litográfico de Madrid publicó la serie Coleccion de las vistas de los sitios reales: litografiadas por Orden del Rey de España el señor D. Fernando VII de Borbon (Signatura: INF/6060), con el fin de que también pudieran usarse por particulares para decorar. La colección constaba de ochenta y ocho vistas y se hicieron tiradas tanto en blanco y negro como en color. 


Para la exposición se eligió la lámina en color: Vista de la puerta de San Vicente con parte del Palacio Real

 

Estas imágenes de los Reales Sitios fueron muy populares y la Casa Real las utilizó también para decorar tarjetas de visita o carnets para las cacerías regias, como las que mostramos a continuación.

 

Más allá de su calidad artística, la obra de Fernando Brambila constituye un importante testimonio visual de la España de finales del siglo XVIII y comienzos del XIX. Sus dibujos, grabados y pinturas documentan expediciones científicas, los estragos de la Guerra de la Independencia y la imagen de los Reales Sitios. La exposición Fernando Brambila, pintor de los Reales Sitios en la Galería de las Colecciones Reales ofrece una excelente oportunidad para descubrir esta faceta y acercarse a uno de los grandes cronistas visuales de la España de su tiempo.