A la altura de ese 1910, primero, las crecientes ocupaciones de don Ramón, y segundo, que ya fue consciente don Juan Gualberto su dimensión, provocaron que al año siguiente el vínculo con la RB de don Ramón acabara. Muy en breve, en 1912, ingresaría en la Real Academia de la Historia.
Unos años más tarde, ya en enero de 1917, consta una recriminación del conde a Menéndez Pidal por escrito, en ARB/44, CARP/12, doc. 223 lamentándose de no haberse realizado no solo el catálogo general sino ni siquiera uno de poesía castellana, dado su estudio de los romanceros y cancioneros. En cambio, sí le dio tiempo a publicar, subraya, dos aproximaciones con ellos, “Cartapacios literarios salmantinos del siglo XVI”, en el Boletín de la Real Academia Española (1914). Siendo la otra publicación de ese mismo mes de enero de 1917, “Dos poemas inéditos de fray Luis de León”, en la Revista Quincenal.
Ese año, no obstante, escribió don Ramón al conde, amigablemente, para anunciarle que la tercera edición del catálogo de las crónicas (1918) estaba en las prensas de Blass con todos los originales y facsímiles, y que iría a la RB para rematar los preliminares. Es decir, don Ramón mostraba que no había tenido problema personal con el bibliotecario mayor; y es que no había nacido para ser solo un bibliotecario erudito, como tantos ha habido, y como pensaba el conde podía ser aquel 1899.